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Anime/Manga » Gundam 00 » Palabras de doble filo font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: Alega Dathe
Fiction Rated: K - Spanish - Humor - Lockon & Tieria - Reviews: 2 - Published: 08-31-08 - Updated: 08-31-08 - Complete - id:4510218

Diclaimer: Gundam 00 no es de mi propiedad.
Advertencias: Shonen ai.
Pareja: Intento de Lockon x Tieria
Beta: Kmiya


Haro tenía la capacidad de aprender nuevas palabras, exhibía una inteligencia artificial sorprendente en ese aspecto, pues no sólo las repetía sino que tenía la capacidad de saber su significado y darse cuenta de cuándo tenía que utilizarlas. A Lockon, desde el primer momento, se le hizo simpático y con el tiempo se hicieron casi inseparables. Lo dejó subir a la cabina del piloto y dejó que ese pequeño Haro fuera otro miembro importante de Celestial Being. Al menos, mientras lo acompañara en las misiones.

‘Ninguno como él’, le había dicho. A menudo Haro utilizaba palabras que el mismo Lockon decía, y éste le alentaba a hacerlo, pues de ninguna otra forma aprendería mejor a comunicarse que al lado de un humano. Incluso esa peculiar amistad fue tomada en bromas por otros miembros de la nave, como Sumeragi, quien comentó en voz alta lo extraño que se le hacía ver a una máquina y a un humano llevándose tan bien.

—Ah, pero si las máquinas pueden ser tan parecidas a los humanos, que incluso podríamos no darnos cuenta de eso… —Lockon se encogió de hombro, guiñándole el ojo a Haro. Éste movió sus orejas, mientras expresaba su acuerdo.

—Ah, sí, pero Haro no tiene una pinta humana, precisamente —observó Christina. El ambiente relajado se había expandido por todo el lugar, afectando a la mayoría. Eso era perfecto, pues llegaría el tiempo en el que los momentos para compartir se reducirían enormemente; la futura entrada en acción de Celestial Being, y el lograr su objetivo, iban a ser lo primordial y se dedicarían de lleno a ello.

Casi nada hubiera podido romper el agradable ambiente, excepto por la persona que estaba día y noche recordándoles que no se encontraban en esa nave para relacionarse de tal forma, y la que parecía siempre ajeno a todo lo que se desarrollara en el Ptolemaios que no tuviera nada que ver con los entrenamientos y las pruebas. Siempre apartado, distante incluso al compartir la misma habitación.

—Es ridículo que consideres a esa máquina como un humano —habló Tieria. Todos se quedaron callados, viendo el rostro frío de Tieria que no dejaba de taladrar a Lockon con la mirada—. Ya eres un adulto, así que reduce esos comentarios insensatos.

—No seas ofensivo —le pidió Sumeragi duramente. Iba a continuar pero Lockon la interrumpió.

—¿Qué tiene de malo pensar eso de un amigo? Las relaciones no están limitadas por el género, pensé que un chico plantado como tú lo entenderías.

Aquél comentario terminó por ofenderlo, así que salió de la habitación sin mediar ni una sola palabra. Sin embargo, era obvio su indignación y quién sabría cuándo se le pasaría. El buen momento había sido roto y ahora lo sucedía un aire incómodo.

—Es un amargado —se quejó Licht por lo bajo, como si no se atreviera a expresarlo abiertamente—. No tenía porqué tomarse el asunto tan a pecho.

—Él se toma todo muy en serio —le secundó Christina—. Incluso cuando descansamos.

Allelujah dio un suspiro. Se aclaró la garganta y comentó tímidamente:

—Yo no quiero ser su pareja de combate este día, lo siento si causo problemas con esta decisión, pero es que si con su humor usual ya me regaña continuamente, ahora...

—Entiendo —aceptó Sumeragi—, pondremos a Setsu…

—No quiero. —Y fue el único comentario que hizo el chico.

La única razón por la que Sumeragi no siguió insistiéndole, fue porque Lockon intercedió por él, explicando que en muy pocas ocasiones se notaba al pequeño tan decidido y renuente a ceder. Todos tuvieron que darle la razón, aparte, alguien tan joven no se merecía semejante carga.

—Además, esta vez quiero que Tieria sea mi pareja —se ofreció Lockon, dedicándoles una sonrisa, como si el reciente percance nunca hubiera ocurrido.


Tieria ya se había preparado para el entrenamiento en el espacio y ya se le había informado (por una temblante Feldt) que su compañero sería el individuo con el que menos quería estar. Nunca había pensando que llegaría a esta situación con una persona; se sentía extraño y no sabía si lo mejor sería rehusarse por completo y exigir tener al blando de Allelujah o soportarlo a su lado. Se sorprendió al ser invadido por unas ganas terribles de volver con Veda. En medio de su enredo de pensamientos, la bola de la discordia se posó a su lado. Entonces su nuevo compañero debía de estar cerca.

—¡Ser pareja, ser pareja! —exclamó Haro, en una forma muy extraña de saludarlo. Tieria asintió, sin entender tampoco por qué esas palabras le ponía de los nervios—. ¡Querer, Tieria! ¡Querer, Tieria!

Y aquellas mucho más. Cuando llegó Lockon y le saludó amablemente, Tieria ni pudo mirarlo a la cara y se conformó con volteársela, lanzando un quejido despectivo. Lo que estaba muy lejos de saber Lockon, era que la imitación de Haro podía ser un arma de doble filo.


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